miércoles, 9 de noviembre de 2011

La Luz del Corazón

La Luz del Corazón emerge y se manifiesta, cada vez que la confianza en tí mismo, no es quebrantada ni doblegada por condicionamiento alguno, o sentimiento de limitación.
Una expansión de la consciencia, que brota de la profunda presencia del Ser en el aquí y el ahora, como única fuente de posibilidad para la transformación y el despertar.
La confianza propia del "darse cuenta", que trasciende los límites del espacio-tiempo, correspondiente a la mente dual y a la razón des-integradora y excluyente.
Pero ahora bien, ¿qué es ese tú mismo?.
Ese tú mismo del cual hablo abarca más allá de la finitud inherente al nivel persona, disolviendo toda esa estructura creada por complejos mecanismos de defensa e identificación del Ego. Toda esa armadura blindada, la cual hemos construido a lo largo de nuestra experiencia de vida. Capas y capas de duro acero ensambladas a la perfección, perfectamente soldadas e instaladas, hasta fundirse de tal manera que te hacen creer que eso eres tú.
Estructura generada, sostenida y destinada a convertirte en esclavo del miedo, a través del condicionamiento y la limitación.
Voces que susurran en tu mente su proyección, condicionando tu existencia desde la no-integración. Sombras que deambulan de acá para allá,como sicario que se esconde en la profundidad de la noche, mientras espera un momento de debilidad para emerger y a su presa asaltar.
Pero todo ello no son más que señales de un nuevo alumbramiento que se encuentra a punto de suceder. Sombras que indican la existencia de una radiante Luz, que al chocar contra el miedo, proyectan una sombría ilusión de realidad.Y es justamente ahí, donde ese tú mismo toma consciencia de una realidad no condicionada ni limitada, trascendiendo la dualidad y la razón, adentrándose en el reino de lo ilimitado: océano de consciencia de la propia experimentación.
Luz que se experimenta a sí misma, integrando a la sombra como parte de su propia proyección a través del miedo y su dramática ilusión.
Estrepitoso colapso de una estructura obsoleta y caduca, que se aferra a los vestigios de un sistema de creencias rancio y putrefacto negándose a morir. Luz que alumbra la transformación profunda del ser humano, en el ascenso del siguiente peldaño evolutivo como especie. Transformación de la semilla en roble; y de su potencial, en consciente y amoroso acto de creación.
Ese "homo lucens" o "homo amans", como próximo paso en la espiral evolutiva del "homo sapiens" comienza ya a planear esta nueva Tierra, como cometa que juega con el viento, danzando entre el cielo y la tierra e integrando en la experiencia, a ambos a la vez.
Danza cósmica que se expande día a día, ser a ser; corazón a corazón. Disolviendo el miedo, el juicio, la carencia e imposición, desde la presencia neutral de un corazón abierto que proclama lucidez, mientras atestigua la majestuosidad del universo y la creación.
Luz que baña al dolor en perdón, y las lágrimas en sonrisas transparentes de cristal,que acogen "lo otro" en su interior como síntesis de la Totalidad.
Ojos que se ven en el otro; otros ojos que se dejan ver. Manos que se tocan; máscaras que caen. Sombras que se iluminan; iluminación que da sombra, a corazones sedientos y mentes atormentadas que se dejan acariciar.
Desarrollo e impermanencia, son los nombres de los pasajeros de un barco llamado Cambio y Evolución.
De mi Para Ti















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